Todos los que trabajamos como ejecutivos de cuenta para alguna compañía nacional o extranjera sabemos que las ventas no son fáciles, que persuadir para lograr un negocio es un tratamiento que requiere de un alto grado de “tacto” y que cualquier error por insignificante, puede traer consecuencias graves a la hora del cierre y de la relación a largo plazo con el cliente.

El autor Rafael Muñiz, en el artículo “¿cómo mejorar mis ventas?” nos dice que la principal tarea de los ejecutivos de ventas consiste en penetrar el mercado y posicionar el producto o el servicio. Como él lo afirma en su libro, debemos tener claridad en “¿que vendemos, a quienes vendemos, cómo vendemos, cuando vendemos, quienes deben vender y cuanto debemos vender?”.

No es necesario llenarle la cabeza a nuestro cliente de ideas vagas, ni de presentaciones largas que no les interesa escuchar el mundo de hoy nos exige agilidad y, aunque quisiéramos estirar las horas, debemos ser lo más sencillos y coherentes a la hora de la presentar nuestras unidades de negocio y ofrecer nuestros bienes y/o servicios.

Las relaciones a largo plazo con los clientes se consiguen siendo uno mismo, cuando se es natural a la hora de hablar y de actuar, transmitimos confianza a nuestros clientes.

Si queremos ser exitosos en nuestro ejercicio de ventas, debemos ser como quisiéramos que fueran con nosotros, sin subestimar los clientes, sin hablar mal de nuestros competidores, persuadiendo de la forma más natural y siempre teniendo pasión por lo que hacemos, entregándonos a las necesidades del mercado y siempre enfocándonos a lograr relaciones a largo plazo.